Entre hermanos que nadie meta la mano.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Hablar a calzón "quitao".
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
La falta de progreso significa retroceso.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Llegar al humo de las velas.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
A veces caza quien no amenaza.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Nadie envejece a la mesa.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
El muerto delante y la griteria atrás.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Dios castiga sin piedra ni palo.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Más claro, agua.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Buen oficio es no tener ninguno.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
La muerte es imprevisible.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La verguenza es último que se piedre.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Leer entre renglones.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año