Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Casa hecha, sepultura abierta.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Despacito y buena letra.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Dios aprieta pero no ahoga.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Llave puesta, puerta abierta.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Acabada la misa, se parten las obladas.
La más cauta es tenida por más casta.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Una sola mano no aplaude.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
El que espera desespera.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Manos blancas no ofenden.