Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
A confesión de parte relevo de prueba.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que nada no se ahoga.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Quitada la causa se quita el pecado.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
El ignorante es poco tolerante.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cuanto menos bulto más claridad.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Del agua mansa no fíes nada.
Mas mata la duda que el desengaño.
Hijo ajeno, candela en el seno.
El que se va no hace falta.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Ruego y derecho hacen el hecho.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
El hombre pone y la mujer dispone.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
La paciencia es buena ciencia.
Idos y muertos, olvidados presto.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
A días claros, oscuros nublados.
Por unas saludes, no te desnudes.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Ante la duda, la más madura.
Año bisiesto, año siniestro.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Al loco y al aire, darles calle.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.