Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Palabras blandas te pondrán en andas.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Casa ordenada, casa salvada.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Lo poco, nunca dio mucho.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Reunión de pastores, oveja muerta.
El muerto y el ausente, no son gente.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
A persona lisonjera no le des oreja.
Nada puede dar quien nada tiene.
La muerte regalos no prende.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
El río pasado, el santo olvidado.
Después de la risa viene el llanto.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
En puerta y en puente nadie se siente.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
De boca para fuera.
Boca sucia no habla limpio.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
El que nada tiene, nada vale.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Lo robado no luce.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.