Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
La esperanza mantiene.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
La lengua queda y los ojos listos.
La voz del asno no pasa del tejado.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Las cosas de palacio van despacio.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Ignora al ignorante.
Nadie se meta donde no le llaman.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Hablar más que lora mojada.
Dar palos de ciego.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Para que no se espante el borrico por delante.
El que es sabio nunca enceguece.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Miren quién habló, que la casa honró.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El relajo es dulce después del trabajo.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Cuando masques, no chasques.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Dios perdona a quien su culpa llora.
El hombre honrado a las diez acostado.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
El que no chilla, no mama.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
La muerte a nadie perdona.