Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
A rey muerto, principe coronado.
Vereda no cría hierba.
Mientras más se lava el cuervo más negro parece.
La verdad a medias es mentira verdadera.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Estar armado hasta los dientes
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Hazte la fama y échate a la cama.
A manos frías, corazón ardiente.
Culo sentado, hace mal mandando.
Hijos casados, trabajo doble.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Hoy por mí, mañana por ti.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Más vale sudar que estornudar.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La buena vaina no hace buena la espada.
Amor de amos, agua en cestos.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Date prisa lentamente.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Con leña prometida no se calienta la casa.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Peor está que estaba.
Saber es poder.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Habla directamente al corazón.
Año de pitones, año de cabrones.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Comer a dos carrillos, como monja boba.