Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Hablando se entienden los blancos.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
No hay alegría sin aburrimiento
Nadie da nada a cambio de nada.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Quien nada guardó, nada encontró.
Algo es algo, menos es nada.
Amistad de yerno, sol en invierno.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Gente parada, malos pensamientos.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Tras cada pregón, azote.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
La vida es un misterio, desvelalo.
No escupas contra el viento.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Hacer la del humo.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
El que se queja, sus males aleja.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
El que no sabe, es como el que no ve.
Sueño sosegado no teme nublado.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Una maravilla, con otra se olvida.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.