El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
No hay enemigo pequeño.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Donde humo sale, fuego hay.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Donde hubo pan migajas quedan.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Las noticias malas nunca llegan solas.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
El mandar no quiere par.
Bienes y males, a la cara salen.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Favores harás, y te arrepentirás.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Malo es cojear delante de un cojo.
Hacerte amigo del juez
Cuando me despierte me llamas.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Dios, si da nieve, también da lana.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
A la gorra, ni quien le corra.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Maña y saber, para todo es menester.