En tiempo de campaña, apaña.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Músico pagado no hace buen son.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Deja la h de ayer para hoy.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Dar una de cal y otra de arena.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
En casa del músico, todos saben cantar.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
La bondad, quien la tiene la da.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Donde hay obras, hay sobras.
Agua tardera, agua maicera.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
El mandar no tiene par.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
No te fíes de quien de ti desconfíe.