¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Dar tiro.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El que rompe, paga.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
La cama guarda la fama.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
A buey viejo, pasto tierno.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Amor con casada, solo de pasada.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
De casi no muere nadie.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Madruga y verás; busca y hallarás.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Hombres de noche, muñecos de día.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Entra, bebe, paga y vete.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Burla con daño, no cumple el año.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Bien cantas, pero mal entonas.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Nunca acaba el que nunca empieza.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Amor de dos, amor de Dios.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
A la sombra del favor, crecen vicios.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Más vale oler a asno que a muerto.
La experiencia es a veces dolencia.
Para bien hablar, antes bien pensar.