Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Primero la obligación y luego la devoción.
El corazón del justo, piensa para responder.
Pascua pasada, el martes a casa.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Querer y no querer, no está en un ser.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
A consejo malo, campana de palo.
Agua que no has de beber, déjala correr.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Una obra acabada, otra empezada.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
El que no se embarca, no se marea.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El buen vino, venta trae consigo.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Refran viejo, nunca miente.
La distancia hace a las montañas más azules.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Quien bien quiere, bien obedece.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Puso pies en polvorosa.
Oración de perro no va al cielo.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.