Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
El que llora su mal, no lo remedia
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Cochino matado, invierno solucionado.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
El amor no quiere consejo.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Acometer hace vencer.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Cuentas viejas líos y quejas.
En materia de dinero, no hay compañero.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Ya me cansé de descansar.
De la nieve no sale más que agua
Cada cual es dueño de su miedo.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Gato llorón no pesca ratón.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Llagas viejas, tarde sanan.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Bien canta Marta después de harta.
Juez que dudando condena, merece pena.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.