De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Gran mal padece quien amores atiende.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Hacérsele a uno el campo orégano.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Guardas bien y no sabes para quien.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
La vida da muchas vueltas.
Divide y vencerás.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Casa de mantener, castillo de defender.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Hasta el rabo, todo es toro.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Hacerse el de la oreja mocha.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
El río, por donde suena se vadea.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
En la unión está la fuerza.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Cuanto más amistad, más claridad.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Pimiento, sal, cebolla, cuando se pone la olla.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Ya los perros buscan sombra.