A buen bocado, buen grito.
El que se casa, por todo pasa.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
De descansar, nadie murió jamás.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Contigo, pan y cebolla.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El juez que toma, presto es tomado.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Lo de balde es caro.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Tierra por medio, para poner remedio.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Cinco: por el culo te la hinco.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Para aprender, nunca es tarde.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
Lo que hoy es, mañana no es.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Cuando masques, no chasques.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
La esperanza es la última en morir.
Este es carne de cañón.