Tumbando y capado.
A mala suerte, envidia fuerte.
Las aguas quietas, corren profundas.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A confite de monja pan de azúcar.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Zun de noche, se sube a un coche
Barba remojada, medio afeitada.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Enemigos me de Dios, y amigos no.
El santo ausente, vela no tiene.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
A árbol caído, todo son piedras.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
El buen instrumento saca maestro.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
A ojo de buen cubero.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Corta despacio, que hay poco paño.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Donde mores no enamores.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
No enturbies aguas que hayas de beber.
No eches toda la carne al asador.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
En casa del albañil, goteras mil.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Escribir despacio y con buena letra.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Del ahorro viene el logro.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Ley puesta, trampa hecha.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
A ave de paso, cañazo.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
De lejos parecen y de cerca son.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
No hay mal tiempo, solo ropa mala.