Saber más que Merlín.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Hablar en plata blanca.
A buen capellán, mejor sacristán.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Agua en Marzo, hierbazo.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Todo es según el cristal con que se mira.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Caridad y amor no quieren tambor.
A comida de olido, pago de sonido.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Llamame tonto y dame pan.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Para que no se espante el borrico por delante.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Quien lee y escribe no pide pan.
Cual el tiempo, tal el tiento.
A palabras necias, bofetones.
A la mujer casada, el marido le basta.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
No jales que descobijas.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
A la sombra del favor, crecen vicios.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Dar una fría y otra caliente.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Como pecas, pagas.
Hacer el primo.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.