Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Más perdido que perro en misa.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Casamiento malo, presto es concertado.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
De persona palabrera, nunca te creas.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Que dulce queda la mano al que da.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Fortuna te dé Dios, talento no.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Más honor que honores.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Cazador y cazado confían en Dios.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.