Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
El que porfía mata venado.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Bien urde quien bien trama.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Quien mucho escucha, su mal oye.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Lo cortes, no quita lo valiente.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
La paciencia es la llave del paraíso.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Criados, enemigos pagados.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Más ordinario que una monja en guayos.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Sé osado y serás afortunado.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Pasará, sea lo que sea.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
¿Usted qué come que adivina?
A burlas, burlas agudas.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Palabra dada, palabra sagrada.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
El que mucho abarca, poco acaba.
Hacer oídos de mercader.
Vive en paz, pasa la vida en calma!