Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A veces perdiendo se gana.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Más vale prevenir que curar.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Vale más buena cara que un montón de halagos
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
El vino hace buena sangre
En la amistad, quien más da, menos recibe
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Al pan, pan. Al vino, vino.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Donde se está bien nunca se muere
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Hablando la gente se entiende.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
A padre ahorrador, hijo gastador.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Maestro de atar escobas.
Dios habla una lengua extranjera.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Quien te aconseja comparte tu deuda
La ignorancia es la madre de la felicidad.