La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
El que no enseña no vende.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Más verga que el Trica programando.
De vaca vieja, novilla brava.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Araña muerta, visita cierta.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Pereza, llave de pobreza.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El diablo está en los detalles.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
¿Quién con una luz se pierde?
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Dios da, nunca vende.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
El que mucho habla, mucho yerra.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
La gente mala se muere de vejez.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
El buen traje encubre el mal linaje.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.