Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
La pasión embellece lo feo
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
El que se brinda se sobra.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Hermano mayor padre menor.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
El hombre es un animal de costumbre.
Joven intrépido no deja memoria.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Oír es precioso para el que escucha.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Todo lo que no es dado es perdido
La sugestión obra.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Cortesías engendran cortesías.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
El que calla, no dice nada.