Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
El cornudo es el último que lo sabe.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
El que más madrugo, un talego se encontró.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La belleza siempre tiene razón
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Cada cual a lo suyo.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
La barca pasa, la orilla queda
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Nadie aprende por cabeza ajena.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
En el peligro se conoce al amigo.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Mens sana in corpore insepulto.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Del agua mansa se asombra el perro.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.