Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
El mono vestido de seda mono se queda
No hay alegría sin aburrimiento
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Escucha tu corazón... que sabe.
El hijo sabe que conoce a su padre.
La fuerza vence, la razón convence.
El tiempo todo lo cura
La madurez solo se vive una vez.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
El que con cojos anda se llama bastón.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Cuidado con la adulación
La vida es un misterio, desvelalo.
Sarna con gusto no pica.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Hablando se entiende la gente.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
El que siembra, cosecha.
Cada mochuelo, a su olivo.
Ojo por ojo y diente por diente.
Burgáles, mala res.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
La sagre es más espesa que el agua.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.