Malo es quien es bueno por interés.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
A confesión de parte relevo de prueba.
El que no aprende es porque no quiere.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Lo que se ve, se aprende.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Viejo es Pedro para cabrero.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Ama a tu amigo como a ti mismo
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Quien te adula, te traiciona.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
A tal amo tal criado.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
La rata avisada, no muerde carnada.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
El ladrón juzga por su condición.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Te conozco mascarita
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
El tiempo es el mejor consejero
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.