Predicar en desierto sería gran desacierto.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
El perro que raspa,no muerde.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
El que quiera honra, que la gane.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Bendita la casa que a viejos sabe.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Donde hay caridad, hay paz.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Burgáles, mala res.
Quien siempre adula se quema las mangas
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
El lo que se pierde, se aprende.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Quien hace preguntas no es tonto.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
La confianza mata al hombre.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Hermanos hay tanto por hacer!
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
De persona palabrera, nunca te creas.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.