Oye primero y habla postrero.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Palabra dada, palabra sagrada.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Papel, testigo fiel.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Para el gusto se hicieron los colores.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Para muestra basta un botón.
Para que quiere cama el que no duerme.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Piedra movediza no cría moho.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Pocas palabra y muchos hechos.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Por el hilo se saca el ovillo.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Por su nueva silla y freno, el caballo no es más bueno.
Por todas partes se va a Roma.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Preguntando se llega a Roma.
Primero es la camisa que el sayo.
Primero, pensar y después, hablar.
Principio quieren las cosas.
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
¿Qué aprovecha el candil sin mecha?.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Que cada cual espante sus pulgas.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.