Cada cual arrima su sardina a la braza.
Amor breve, suspiros largos
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Andar y callar, eso es negociar.
Bondad con hermosura, poco dura.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Para presumir hay que sufrir.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
A la vejez, cuernos de pez.
Más vale pan duro que ninguno.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Mujer Besada mujer ganada.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Más vale tender la mano que el cuello.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Hacer pinitos.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.