Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El dar y el tener, seso ha de menester.
La palabra es playa, el silencio oro.
Sin virtud poco vale la salud.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El que a burros favorece, coces merece.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
De boca para fuera.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Date prisa, pero no corras.
Quien no arrisca, no aprisca.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
De persona palabrera, nunca te creas.
Me importa un bledo.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Caminar sobre seguro.
A misa, no se va con prisa.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
Casa de mantener, castillo de defender.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
De tus herederos, sé tu el primero.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Adonde no te llaman, no vayas.