El que adelante no mira, atrás se queda.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
pajero como tenedor de oveja.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
La rata avisada, no muerde carnada.
A jugar y perder, pagar y callar.
Mucho ojo, que la vista erro.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que guarda siempre encuentra.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Necio por natura y sabio por lectura.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Salud y fuerza en el canuto.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
A escote, no hay pegote.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Haz buena harina y no toques bocina.
El maestro sabe lo que hace.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Hay que predicar con el ejemplo.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Salvarse por los pelos.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.