El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Costumbre hace la ley.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Nunca te apures para que dures.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
El que nada debe nada teme.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Obras vea yo; palabras, no.
A buey viejo, pasto tierno.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Hay confianzas que dan asco.
Amor y señorío, no quieren compañía.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Mata, que Dios perdona.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Buena muerte es buena suerte.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
La esperanza mantiene.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Confía en lo que ves
Buena fama es buena cama.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.