Las cosas importantes quedan en el cajón.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
El pan con hartura y el vino con mesura.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Buen alimento, mejor pensamiento.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Al loco y al aire, darles calle.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Pedir las perlas de la virgen.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Buena fama, hurto encubre.
Antes di que digan.
A un bagazo, poco caso.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Pan a hartura y vino a mesura.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Cada cual es rey en su casa.
Hablar bajo y obrar alto.
Ama y guarda.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Viejos los cerros y reverdecen
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Fíate del santo y no le prendas vela.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
El que debe y paga, descansa.
El vino no tiene vergüenza.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Quien nada hace, nada teme.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Jamás olvidó el que bien amó.
Un protector es como un manto.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.