De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
A roma va, dinero llevará.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Tras la fortuna guía el favor.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Cada cual es hijo de sus obras.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
El dinero diario, es necesario.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Otros tiempos, otros modos.
No hay refrán que no sea verdadero.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Santo Tomás, una y no más.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Buena mula, mala bestia.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Jurar como carretero.
Dios castiga sin palo ni piedra
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
El fraile, la horca en el aire.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Te pido hojas y me traes ramas.
A gran calva, gran pedrada.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.