Lo que ha sucedido puede suceder.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Hablando se entiende la gente.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Los extremos se tocan.
Tres españoles, cuatro opiniones.
La mujer rogada y la olla reposada.
La esperanza es lo último que se pierde.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Hacer una cosa en un avemaría.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Cada cual a lo suyo.
A buen amigo buen abrigo.
Dar el consejo y el vencejo.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
La excepción confirma la regla.
De una espina, nace una rosa.
Quien tiene arte va por todas partes.
Un clavo saca a otro clavo.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El que más mira menos ve.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El relajo es dulce después del trabajo.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.