La belleza passa, la sabiduría permanece.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Hay que creer, rajar o desastillar.
La necesidad es la madre de la imaginación.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Palabra de boca, piedra de honda.
Quien calla otorga
Donde hay duda hay libertad.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Hecha la ley, hecha la trampa.
La barca pasa, la orilla queda
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
A chica boca, chica sopa.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
La buena lectura, alivia la tristura.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Un mal con un bien se apaga.
Para atrás ni para coger impulso.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Hablar en plata blanca.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Cada fracaso nos hace más listos.
Para saber, has de leer.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Ojo por ojo, diente por diente.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Ido el conejo me das consejo.