Mejor prevenir que lamentar.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Refranes viejos son verdaderos.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
A creer se va a la iglesia.
Después de la risa viene el llanto.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
El comedido sale jodido.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Alabar y callar para medrar.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
De la carta al timón, al revés la corrección.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
La virtud es de poco sueño.
El mal comido no piensa.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
El ceremonial es el humo de la amistad
Volverse humo.
A fin de año, remienda tu paño.
El que las hace, las imagina.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
De hora en hora, Dios mejora.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Mal reposa la vida dudosa.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El ojo quiere su parte
Intimidades, solo en las mocedades.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
La experiencia es la madre de la ciencia.