Más claro, agua.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
No de plata sino de barro.
Encima de la leche, nada eches.
A cazuela chica, cucharadica.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Blanco y en botella, leche.
Claridad, y no en el caldo.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Esto huele a cuerno quemado.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Quien al molino va, enharinado saldrá.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Lo que sea que suene.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Nadie da palos de balde.
Menos perro, menos pulgas.
Un suspiro es poco alivio.
Idos y muertos, olvidados presto.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Por la muestra se conoce el paño.
Irse de picos pardos.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Para abril, de un grano salen mil.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Escoba nueva, barre bien.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
La prisa produce desperdicios.
Es como el basurero que quema por debajo.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.