La suerte la pintan calva.
Lo que por agua viene por agua se va.
Beso, queso y vino espeso.
Todo se pega, menos la hermosura.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El blanco hielo de agua es mensajero
Pan con ojos y queso sin ellos.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Hay que poner tierra de por medio.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Lo que no conviene no viene.
Roer siempre el mismo hueso
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
La sugestión obra.
A amante que no es osado, dale de lado.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
pajero como tenedor de oveja.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Dar tiro.
Donde pan comes migas quedan.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Hijo de tigre: tigrillo.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
La más fina mula, patea y recula.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
No hay urraca sin mancha blanca.
Del ahogado, el sombrero.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
Pensando en pajarito preña'o
Pan casero, de ese quiero.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Boca de verdades, cien enemistades.
No hay dicha, sino diligencia.