La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Boca de verdades, cien enemistades.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Poco dinero, poco sermón.
Con pelito... no hay delito.
Manda, manda, Pedro y anda.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Despacio, que llevo prisa.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
La suerte la pintan calva.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Palabras de santo, uñas de gato.
Tal para cual.
Matar dos pájaros con una piedra.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
En Febrero busca la sombra el perro.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Bollo de monja, costal de trigo.
Pan duro, pero seguro.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Carne de cochino, pide vino.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Octubre, las mejores frutas pudre.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Está como abeja de piedra.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Las palabras no cuestan plata.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
El queso pesado, y el pan liviano.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
A fuerza de villano, hierro en mano.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Por pedir, nada se pierde.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.