Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Ser un mordedor de pilares
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
Manda, manda, Pedro y anda.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Quien pisa con suavidad va lejos.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Burro suelto del amo se ríe.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Las novedades son la sal de la vida.
La soga, tras el caldero.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
De tierra de alacranes, pocos panes.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Despacio, que llevo prisa.
Si voy, con lo que te doy.
En caso de duda, la más tetuda.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
De la discusión surge la luz.
A chica boca, chica sopa.
El queso pesado, y el pan liviano.
Algo es el queso, pues se da por beso.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Ruéganla que se pea, y cágase.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Lo que no has de comer, dejalo cocer.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Más enredado que un kilo de estopa.
Eso no te lo despinta nadie.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.