Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
No saber una jota.
La leña torcida da fuego recto.
La sangre, pesa más que el agua.
La belleza entra por la boca.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Si vienen los patos, viene la nieve.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
De día y con sol.
Mucho sabe quien callar sabe.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Hacerse la boca agua.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
La barriga llena da poca pena.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Riña de amantes, agua referescante.
Es como llevar leña para el monte.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
No está bien el fuego junto a las estopas.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Parece barril sin fondo.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Secreto a voces.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Pon y te llamaran gallina.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Más da el duro que el desnudo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.