A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Lo que tiene mal olor, perfumado huele "peor".
Las paredes oyen.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Libro prestado, libro perdido.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El brasero, llega mejor a los primeros.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Amor de asno, coz y bocado.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Ni tanto ni tan calvo.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Dulce y vino, borracho fino.
El borriquito delante, para que no se espante.
variante: Café hervido, café jodido.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
No dar pie con bola.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
No se debe escupir al cielo.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Regla y compás, cuanto más, más.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Después del relámpago viene el trueno.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
El trabajo duro purifica el espíritu.