Juego que tiene quite, no tiene pique.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
Palabra dada, palabra sagrada.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Confesión obligada, no vale nada.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
La oración breve sube al cielo.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
El hablar, es más fácil que el probar.
Nadie busca ruido con su dinero.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Por las faldas se sube a las montañas.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El trabajo del lino no es fino.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
El vino en jarro cura el catarro.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Echarle mucha crema a sus tacos
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Que cada cual espante sus pulgas.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A cada paje, su ropaje.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
De ese infierno no salen chispas.