No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Ni tiñe ni da color.
Domingo sucio, semana puerca.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Nada con nada, total nada.
Corta despacio, que hay poco paño.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Al miedo plata; y al amor cariño.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Detrás de la leche nada eches.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Dinero de canto, se va rodando.
Le dijo la sartén al cazo.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Despacito por las piedras
Rana en el fondo del pozo.
A consejo de ruin, campana de madera.
Cada cosa tiene su precio.
Agua fina saca la espina.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Fía poco y en muy pocos.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
A árbol caído, todo son piedras.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Lo imposible, en vano se pide.
El día más claro llueve.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Dale con que la abuela fuma.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.