Despacito por las piedras
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Pase mayo, y pase pardo.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Cada cosa tiene su precio.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Mal me huele, quien mucho huele.
De tal palo tal astilla.
Ave que vuela, a la cazuela.
Nada con nada, total nada.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Tierra de roza y coño de moza.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Eso es como llover sobre mojado.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Palabra dada, palabra sagrada.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A cualquier cosa llaman rosa.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Mano de hierro en guante de seda.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Corta despacio, que hay poco paño.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
La oración breve sube al cielo.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Lo que fuere sonará.
A gran salto, gran quebranto.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.