Contra la gota, ni gota.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Pedir las perlas de la virgen.
Se llena antes el ojo que el papo.
A confite de monja pan de azúcar.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Ofrecer el oro y el moro.
Del agua mansa se asombra el perro.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
No eches más leña al fuego.
Dar al olvido.
Dios, si da nieve, también da lana.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Mal viene el Don con la carga de paja.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Pastelero a tus pasteles.
Abrojos, abren ojos.
A fin de año, remienda tu paño.
Suelo mojado, cajón seco.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
A la zorra, candilazo.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
En Octubre echa pan y cubre.
Dale con que va a llover.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Agua y sol, tiempo de requesón.
No gastés pólvora en chimancos.
Más groso que el Guelpa.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Muchos Trueno y nada de auga.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.