A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
A cada paso, un gazapo.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Boca de miel y manos de hiel.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Por lo que uno tira, otro suspira.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Más obrar que hablar.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Cuando el pobre lava, llueve.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Date a deseo y olerás a poleo.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Los difuntos, todos juntos.
Con agua pasada, no muele el molino.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
El diablo es puerco.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
De solo aire no vive nadie.
Aún no asamos y ya pringamos.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.