A chica boca, chica sopa.
No des consejo a quien no te lo pide.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Hombre refranero, medido y certero.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Faldas largas, algo ocultan.
En la duda, ten la lengua muda.
Confesión obligada, no vale nada.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
El Rey reina, más no gobierna.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Nadie toma lo que no le dan.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Mediado enero, mete obrero.
Reyes y mujeres no agradecen.
Quien da el consejo, da el tostón.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Ocio, ni para descansar.
Gente de navaja, poco trabaja.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Quien bien quiere, bien obedece.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Antes di que digan.
Lo dicho, dicho está.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Madre dispuesta, hija vaga.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.