Cada uno se apaña según tiene maña.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
Hablara yo para mañana.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Lo que se da no se quita.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Fingir ruido por venir a partido.
El dinero hace al hombre entero.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
El cliente siempre tiene la razón.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El que la deba, que la pague.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
De la discusión surge la luz.
Callar como puta tuerta.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Palabra dada, palabra sagrada.
Buscarle la quinta pata al gato.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.