Hasta ajustar, regatear.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Es el tercero en discordia.
Hombre hablador, poco cumplidor.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
La honestidad es un vestido de oro
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Hacienda de pluma, poco dura.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Cada cual mire por su cuchar.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Los buenos modos agradan a todos.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
El tiempo aclara las cosas.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Obra hecha, dinero espera.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Barco grande, ande o no ande.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Demasiada amistad genera enfados
Cuando los Estados Unidos estornudan, Europa se acatarra.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Con putas y bretones pocas razones.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
De todas maneras, aguaderas.
Los casados, casa quieren.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Pedir más es avaricia.
A un traidor, dos alevosos.
Ante la duda, la más madura.
El que poco pide, poco merece.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Lo poco, nunca dio mucho.
Cada uno se apaña según tiene maña.