Para vos me peo y para otro me afeito.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
De solo aire no vive nadie.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Puta me veas y tú que lo seas.
Intimidades, solo en las mocedades.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Amigo lejos, amigo muerto.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Tal para cual.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Amor y señorío, no quieren compañía.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
La tierra será como sean los hombres.
El pobre es un extranjero en su país.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Hombre probo y recio, no tiene precio.